Era nuestro primer market. Nuestra primera oportunidad real de visibilidad.

Como en todo en la vida, cuando tienes tantas opciones, es complicado saber cuál es la mejor. Tantos mercados y pop ups en Madrid que te puedes llegar a volver realmente loco si te pones a pensar en cómo hubiera sido si hubieses escogido alguna de las otras opciones. Por eso, nuestra filosofía es aquella famosa frase de “lo que tenga que venir vendrá”, y así es como caminamos por la vida. Y esa opción que tenía que venir, llegó: El Mercado de Diseño.

Nos habíamos sentido interesados por este tipo de espacios en varias ocasiones, y entraba en nuestros planes, pero es verdad que cuando estás empezando con un proyecto y tu presupuesto es reducido, te piensas mil veces si saldrá bien, si ese público será el ideal para tu tipo de producto, si merecerá la pena…

Con el Mercado de Diseño fue diferente. Desde el primer momento hubo una gran conexión con los chicos de la organización. Su amabilidad y trato nos convenció. Y pensamos, ¿y por qué no? Alguna vez habrá que probar. Y sin pensarlo dos veces nos encontrábamos firmando el contrato entre nuestras millones de dudas.

Además de contaros que la organización fue maravillosa, y el espacio del Matadero muy acogedor, no podemos no hacer referencia a la cantidad de artistas que había, y en particular nuestros compañeros más cercanos, fueron geniales, todos con sus obras de arte cada cual más diferente y especial, y un buen rollo que te hacía sentir como en casa.

En este post nos encantaría hablaros de la actitud, de la mentalidad. Cómo la actitud puede dar un giro de 180º a todo lo que haces, y os lo queremos contar desde nuestra experiencia en el Mercado de Diseño. Y sin que haga falta decir que se puede extrapolar a todo en la vida, a cualquier situación con la que nos encontremos.

Dos días teníamos para hacer física una marca con la que trabajamos online.

Dos días para darle visibilidad a nuestros productos, y dar a conocer la filosofía de nuestra marca.

Un periodo de preparación en el que habíamos dado mil vueltas sobre cómo colocar nuestros productos, si las personas más sensitivas buscarían reconocer mediante el tacto y por ello debíamos poner los productos más accesibles para que pudiesen tocarlos. O, si por el contrario, las personas más visuales se fijarían en ellos por cómo estos estuvieran expuestos. En fin, todo un mar de dudas.

El primer día fue un día de nervios, un día de inseguridad y tensión. No sabíamos cómo actuar con todas aquellas personas que pasaban por nuestro espacio, pensando que el no interactuar con la gente era sinónimo de no agobiar. Vendimos poco. Y la sensación fue agridulce. Tantas opciones, tantas maravillas, tanto arte… ¿Por qué escoger Nebbana? Nos fuimos del Matadero entre pocas palabras y la sensación de que algo no estábamos haciendo bien.

Nos fuímos pensativos, charlando en el coche de vuelta a casa. Nuestra actitud durante ese primer día fue de muchos nervios y miedo. Cualquiera se hubiese ido a la cama triste y con las energias rotas, pero sabíamos que el poder estaba en nuestras manos. Y empezamos a sacarle cosas positivas a lo negativo de lo que había ocurrido. A analizar. A cuestionar. A plantear una nueva forma de acercar nuestra experiencia a la gente. Nos fuímos a la cama cansados, pero con la cabeza preparada para el día siguiente.

El segundo día, llegamos con otra actitud. Ya no eramos novatos, algo no había funcionado el día anterior y creíamos que mucho tenía que ver con nuestra actitud, con nuestro enfoque.Con usar el amor, en vez del miedo.

Curiosamente, y teniendo en cuenta que no creemos en las casualidades, uno de los “diseñadores” del mercado estaba desayunando junto a nuestro stand a primera hora, y entre bocado y bocado, nos pusimos a hablar del día anterior y de como él había aprendido que la actitud y el enfoque era la clave del éxito. Tras unos cuantos consejos y un “hasta luego, seguiremos tus consejos” se abrieron las puertas y nuestro stand no estuvo vacío ni un solo momento hasta que cerramos a las 21:00h. Tras 11 horas largas pero que pasaron volando, y es que disfrutamos contando la filosofía de nuestra marca, conocimos a personas de muchos países, hablamos, reímos, compartimos. Y vendimos. Mucha gente se llevó productos, apreciando la historia y el arte de nuestros productos. Queriendo ser partícipes de la historia por la que todos y cada uno de ellos ha pasado.

El resumen de ese día fue que Nebbana somos nosotros, que la gente le da valor a los productos partiendo de nuestra historia, de como durante nuestro viaje por India y Nepal nos encontramos con gente maravillosa, como la gente de India y Nepal hace unos productos hechos a mano increíbles, acercándoles las historias para que puedan, aparte de ver el producto y que les guste, ponerle una historia a cada cosa.

La marca Nebbana de mochilas y complementos adquiría un significado para quién nos escuchaba. Y aunque compraran o no compraran, entendían el porqué. Que importantes son los porqués. Estuvimos en el foco todo el día. Hablamos con gente de Perú, Ecuador, Estados Unidos, Escocia, Sudáfrica, etc. Compartiendo y disfrutando de las charlas. Lo más mágico es que cada una de las personas que se paró a escuchar la historia de Nebbana, ahora también forma parte de ella.

Nos fuímos en una nube. Nos convertimos por un día en los Superheroes de Nebbana.

Como final y como aprendizaje, os dejamos un fragmento de un libro que se llama “El éxito es para ti” del doctor en Medicina y Filosofía David Ramon Hawkins:

“Lo que falicita la transición del fracaso al éxito, o del éxito a un éxito mayor, o del éxito mayor al superéxito, es que cuando cambiamos nuestra actitud interna, incluso en mínima medida, iniciamos un mecanismo automático de retroalimentación. Gracias a este mecanismo nos recargamos de energía. Somos recompensados por nuestros esfuerzos de tal modo que la totalidad del proceso se vuelve agradable, un amable despliegue de nuevos descubrimientos. Tomamos conciencia del placer interno de observarnos crecer y prosperar.”

Gracias Nebbaner@s.

¡Seguimos!